Para comenzar esta nota recordemos que el Monte Fuji es una de las imágenes y paisajes mas usada en publicidad, recuerdos y fotografías, siendo uno de los iconos de Japón pero la realidad detrás de cámaras se ha vuelto tan asquerosa que el gobierno local ha dicho «basta». Se ha confirmado que el festival del Monte Fuji cancelado es una realidad para este año en Fujiyoshida, y la culpa la tienen los turistas maleducados que han convertido el vecindario en un baño público.
Lo que hace 10 años comenzó como una estrategia para atraer visitantes al Parque Arakurayama Sengen, hoy es una pesadilla para los 45,000 residentes de la zona. Con menos de dos meses para que florezcan los cerezos, las autoridades decidieron cortar por lo sano ante una ola de «overtourism» que ha cruzado todos los límites de la decencia humana.
No estamos hablando solo de gente estorbando para una selfie. Las quejas de los vecinos parecen sacadas de una película de terror urbano. La «invasión» ha provocado situaciones insostenibles que obligaron al alcalde Shigeru Horiuchi a priorizar la dignidad de su gente sobre el dinero del turismo. La lista de agravios incluye:
- Invasión de propiedad: Turistas entrando a casas privadas sin permiso.
- Baños improvisados: Gente orinando y defecando en los jardines de los residentes.
- Allanamiento: Abrir puertas de casas ajenas para intentar usar sus baños.
- Peligro vial: Bloquear las veredas, obligando a los niños que van a la escuela a caminar por la calle entre el tráfico.
- Basura: Colillas de cigarro y desperdicios por doquier.
Ojo, que cancelen el festival (es decir, los puestos de comida y la promoción oficial) no significa que van a cerrar el parque con candado. Los cerezos van a florecer igual y el mirador seguirá abierto, pero la ciudad ya no invitará a nadie activamente. De hecho, saben que la gente irá de todos modos, por lo que desplegarán seguridad extra y baños portátiles para intentar contener el desastre.
Es irónico: el lugar es tan hermoso que atrae a miles, pero esos miles se comportan tan mal que están matando la tradición.
Fuente: ANN y Parque Arakurayama Sengen
