Antes de comenzar nuestro equipo no apoya ninguna forma de opresión o de castigos que lleven la muerte a las personas.
Se a informado sobre un reporte que parece sacado de una distopía cyberpunk, Amnistía Internacional ha confirmado que las autoridades de Corea del Norte han llevado a cabo ejecuciones públicas de estudiantes de secundaria simplemente por haber sido atrapados viendo Squid Game (El Juego del Calamar) o escuchando K-Pop. La realidad superó a la ficción de la manera más cruda posible.
Según testimonios recopilados este 2025 de desertores que lograron escapar del régimen, la represión bajo el mandato de Kim Jong Un ha llegado a niveles de locura. No estamos hablando solo de adultos; niños de escuela media están siendo humillados públicamente, enviados a campos de trabajo forzado o, en los peores casos, ejecutados para dar un «ejemplo ideológico». La ironía es brutal: una serie sobre un juego de supervivencia mortal se convierte en la causa de muerte real para sus espectadores clandestinos.
El informe detalla cómo el gobierno utiliza el miedo y la corrupción para mantener a la gente «pura» de la influencia extranjera. Aquí los puntos más turbios que revela la investigación:
- La Ley del Terror: La «Ley de Pensamiento y Cultura Reaccionaria» de 2020 castiga con 5 a 15 años de trabajos forzados a quien posea contenido del sur. Distribuirlo es pena de muerte.
- El «Grupo 109»: Una unidad policial especializada que hace redadas sin orden judicial, revisando celulares y mochilas en busca de USBs con dramas o música.
- Sobornos para vivir: Si te atrapan pero tienes familia con dinero, puedes pagar entre $5,000 y $10,000 dólares para evitar el campo de concentración. Si eres pobre, estás sentenciado.
- Educación por trauma: Estudiantes son obligados a presenciar las ejecuciones de sus compañeros como parte de su «formación ideológica».
A pesar de que el riesgo es literalmente perder la vida, el consumo de medios surcoreanos sigue fluyendo a través de USBs de contrabando desde China, reproducidos en pequeños dispositivos llamados «notetels». Lo más hipócrita del asunto es que los propios oficiales del partido y agentes de seguridad también consumen este contenido en secreto, demostrando que la prohibición es solo una herramienta de control para las masas sin recursos.
Fuente: ANN
