Se a informado el impacto que se a generado con la caida de acciones de Kadokawa en este momento, el gigante detrás de casi todo lo que lees y ves (desde novelas ligeras hasta tus animes favoritos) acaba de soltar su reporte financiero y los números están para llorar. Básicamente, sus ganancias se desplomaron casi un 60% entre abril y diciembre de 2025. ¿La razón? Intentaron apostar por historias nuevas en lugar de ir a la segura con las secuelas que todos pedimos, y el mercado no perdonó.
Vamos a desmenuzar este drama corporativo. Aunque las ventas totales no bajaron tanto, el problema real es la ganancia operativa —o sea, lo que queda «limpio» después de pagar la renta y la luz—, que se fue en picada. La división de anime y *live-action* fue la que más sangre perdió, pasando de tener beneficios millonarios el año pasado a operar con pérdidas este año. La explicación es sencilla pero dolorosa: las series nuevas son una apuesta arriesgada. Sin una temporada de un «peso pesado» que garantice ventas de merch, licencias de streaming y discos, los ingresos simplemente no llegan. A eso súmale que hacer anime es cada vez más caro y que los salarios subieron; la fórmula perfecta para el desastre.
Por otro lado, el sector de los videojuegos fue el único que medio salvó los muebles, aunque tampoco brilló como en la época dorada del lanzamiento del DLC de Elden Ring. Afortunadamente, títulos como Elden Ring Nightreign están vendiendo bien, pero no lo suficiente para cargar con todo el peso de la compañía. En el mundo editorial, la cosa está igual de tensa: aunque los otakus internacionales (nosotros) estamos comprando más manga que nunca, el mercado doméstico en Japón está estancado y los costos de producción se comieron las ganancias.
Pero no todo está perdido. Kadokawa tiene un as bajo la manga —o mejor dicho, dos—. La compañía está rezando para que los últimos meses del año fiscal (que termina en marzo de 2026) repunten gracias a los pesos pesados que todos estamos esperando: las nuevas temporadas de Oshi no Ko y Re:Zero. Estos son los «vende-consolas» del mundo del anime, las series que imprimen dinero solo con existir. Esto nos deja una lección clara sobre cómo funciona la industria: por más que amemos las ideas originales, las secuelas son las que pagan las facturas y mantienen las luces encendidas.
Fuente ANN
