Se a informado que Hiroyuki Kobayashi, el legendario ex-productor de joyas de Capcom como Resident Evil y Devil May Cry, ahora trabaja para el gigante chino NetEase. Y para asegurarse de que sus nuevos títulos de móviles sean absurdamente rentables, tiene un método de investigación bastante extremo: gastarse más de medio millón de dólares de su propio bolsillo en sus propios juegos.
En la jerga del gaming, a los usuarios que gastan miles (o millones) en micropagos se les conoce como ballenas. Para Kobayashi, leer aburridos reportes financieros y gráficas de retención no es suficiente para entender a este lucrativo nicho. Según él, los fríos números no le dicen si el juego es divertido. Necesita sentir la adrenalina, la frustración del RNG y el golpe de dopamina al sacar un objeto raro en el gacha. Por eso, inyecta alrededor de 500,000 dólares (unos 75 millones de yenes) por cuenta en juegos como Warhammer 40,000: Lost Crusade. Básicamente, paga una fortuna para testear qué tan adictiva es la tienda que él mismo ayudó a diseñar.
Aunque en redes sociales muchos se tomaron esto como un simple «problema de ricos» o una excentricidad de desarrollador excéntrico, la confesión de Kobayashi pone sobre la mesa una realidad cruda: los juegos gacha están diseñados milimétricamente para exprimir las billeteras de unos pocos. El 99% de los jugadores que entran gratis (los famosos F2P) son solo el ecosistema necesario para que las verdaderas ballenas justifiquen su inversión. Al jugar como uno de ellos, Kobayashi asegura que puede afinar las recompensas para mantener a los grandes inversores felices, enganchados y pasando la tarjeta de crédito.
Fuente; ANN
