Como sabemos todas las profesiones tiene dos caras la buena como publica y la oscura como mala, esto también se aplica a la carrera de los actores de voz, la ex-aspirante a seiyuu, Sari Yoshizawa (29 años), acaba de conceder una entrevista donde destapó la podredumbre del medio, confirmando los peores secretos a voces de la comunidad otaku.
Según las crudas declaraciones de Yoshizawa, el talento actoral pasó a segundo plano. Si una chica no cumple con los estándares de belleza para vender revistas y mercancía, los directivos son tajantes: «Opérate la cara y te haremos debutar». Sari relata que muchas jóvenes que se negaron a pasar por el quirófano jamás recibieron una oportunidad. Pero la estética no es el único peaje. La ex-aspirante confirmó la existencia de las «ventas de almohada» (favores sexuales a cambio de trabajo), asegurando que conoce casos de chicas sin un talento destacable que consiguieron papeles protagónicos de anime simplemente por acostarse con los productores.
El otro gran filtro es, sorprendentemente, la billetera de los padres. Yoshizawa denunció que en esta industria «el dinero compra roles». Si vienes de una familia adinerada, tus padres pueden financiar programas de radio, comprar papeles menores o pagar para borrar tu pasado en internet (como libros de cosplay subidos de tono). Las chicas de provincia sin conexiones simplemente no pueden competir contra ex-idols o actrices infantiles con años de respaldo corporativo y financiero detrás.
El desenlace de la propia Sari es un oscuro y triste reflejo de este sistema roto. Tras rendirse y quedar en la bancarrota por las falsas promesas y estafas de las academias de talento, actualmente trabaja en la industria de servicios para adultos (soaplands). Su anécdota más escalofriante ocurrió allí: un directivo de anime que la evaluó en sus antiguas audiciones fue a visitarla como cliente. «No pude hacerte seiyuu, pero me alegra poder abrazarte», le dijo el sujeto en la cara. Sari reflexiona que si hubiera cedido a sus presiones en el pasado, tal vez hoy estaría en televisión, una conclusión que evidencia lo podrido que está el sistema.
Fuente: ANN
