Entre las curiosidades que han salid a la luz sobre los secretos que a guardado la editorial Shueisha, la casa editorial detrás de gigantes como Dragon Ball y Naruto, realizó una de las obras de caridad más conmovedoras (y secretas) en la historia de la industria con el manga de One Piece.
A mediados de marzo de 2026, una oleada de nostalgia invadió las redes sociales japonesas. Jóvenes adultos que iban a la escuela primaria durante el devastador terremoto y tsunami de Tohoku en 2011, comenzaron a recordar un detalle muy peculiar: justo después del desastre, colecciones completas e impecables del manga de One Piece aparecieron mágicamente en las bibliotecas de sus escuelas. Nadie sabía quién las había enviado, y la noticia nunca salió en televisión ni en los periódicos.
El misterio finalmente se resolvió cuando un exalumno encontró un viejo registro escolar de 2012. Resulta que en los oscuros meses posteriores a la tragedia, Shueisha contactó en absoluto secreto a cualquier escuela primaria de las seis prefecturas afectadas que solicitara ayuda. ¿El regalo? Los 68 volúmenes de One Piece que estaban publicados hasta ese momento. La editorial no emitió comunicados de prensa, no hizo campañas de marketing ni buscó aplausos; simplemente querían devolverles un poco de alegría a los niños que lo habían perdido todo.
Cualquiera que conozca el estricto sistema educativo japonés sabe que llevar mangas a la escuela primaria es prácticamente un delito federal. Sin embargo, la donación de Shueisha fue tan especial que las escuelas tuvieron que doblar sus propias reglas. La Escuela Primaria Otomo, por ejemplo, relató en un viejo blog cómo la biblioteca creó una «excepción pirata»: los estudiantes tenían permiso de leer One Piece en los recreos, siempre y cuando no se llevaran los tomos a casa ni trajeran otros mangas externos.
El resultado fue hermoso. Las bibliotecas, que antes eran lugares aburridos y silenciosos, se llenaron de niños riendo y compartiendo las aventuras de Monkey D. Luffy y los Sombrero de Paja, creando un refugio seguro en medio de la crisis de la reconstrucción.
Hoy, 15 años después, los mensajes de «¡Gracias, Shueisha! ¡Gracias, Oda!» inundan las redes de parte de aquellos niños que encontraron consuelo en sus páginas.
Fuente: ANN
