El Mangaka Crystal na Yousuke nos de muestra como puede salir de tus gustos y crear un éxito

Se a informado que el mangaka Crystal na Yousuke creador del slice-of-life Love Is Like a Cocktail, dejó a toda la comunidad otaku con la boca abierta al confesar que su obra más exitosa nació como un experimento bastante frío. Decidió ignorar por completo sus gustos personales, sus obsesiones y su visión artística para dibujar única y exclusivamente lo que otras personas le decían. ¿El resultado? Consiguió su propia adaptación al anime y el mayor éxito comercial de toda su carrera.

Para cualquier artista con un ego normal, esto suena a una tortura absoluta. Tratar de mantener la motivación semanal mientras dibujas algo que en el fondo no te representa es dificilísimo. Por eso los lectores japoneses se le rindieron a los pies en los foros. Reconocen que tener esa frialdad corporativa para adaptar tu pluma a lo que verdaderamente vende es un talento que no cualquiera posee. La historia de esta oficinista que ama beber en secreto y su esposo que le prepara cócteles conectó masivamente precisamente porque estaba diseñada milimétricamente para complacer al público, no para satisfacer el capricho creativo de su creador.

Toda esta sinceridad desató un debate gigantesco sobre cómo operan realmente los monstruos editoriales en Japón. Y la verdad es que este caso no es la excepción, es la regla de oro. Obras titánicas como Spy x Family arrancaron con un autor que no sentía ningún apego emocional por sus propios protagonistas, pero que siguió al pie de la letra las instrucciones de su editor. El mismo patrón se repite en los pilares del shonen clásico. Akira Toriyama necesitó que la editorial lo empujara para perfeccionar Dragon Ball, y Masashi Kishimoto tuvo que aceptar cambios brutales en los nombres y diseños de Naruto para que la obra no fracasara en sus inicios.

Del otro lado de la moneda tenemos desastres históricos como Samurai 8. Ahí quedó demostrado a la perfección lo que pasa cuando un autor consagrado decide ignorar toda retroalimentación externa y hace lo que le da la gana sin que nadie lo frene. Queda clarísimo que el arte de hacer un manga comercial exitoso es un esfuerzo de equipo, donde el ego individual siempre tiene que ceder ante los fríos números de ventas.

Fuente: ANN

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