Se a informado como el actor de voz Yūki Kaji acaba de contarnos una anécdota que dejó a medio mundo con la boca abierta. Durante su reciente aparición en el programa de televisión Oshare Clip, el hombre que le dio vida a titanes de la industria del anime confesó los extremos ridículos a los que casi llega con tal de no morir de hambre.
Piénsalo un segundo. Tienes veintitantos años, las audiciones no llegan y los trabajos de medio tiempo apenas te dan para pagar la renta. La desesperación pega fuerte. Kaji contó que, en su momento más crítico, se topó con un libro de botánica que costaba unos 500 yenes. ¿El título? Plantas silvestres comestibles. Su cerebro hambriento hizo los cálculos de inmediato. Si lograba aprenderse el libro, podría salir a comerse el pasto y la hierba de la calle completamente gratis. Cero gastos en comida. Un plan maestro digno de un anime de supervivencia.
Evidentemente la conductora del programa, Hiroe Inage, pegó un grito en el estudio. Estaba aterrorizada escuchando cómo uno de los seiyuus más respetados del país hablaba de pastar en los parques. Pero Kaji soltó una carcajada y aclaró que jamás llegó a comerse nada. ¿Por qué se detuvo? Por pura matemática básica. Se dio cuenta de que si se equivocaba de planta y terminaba envenenado, la factura del hospital le iba a salir muchísimo más cara que los 500 yenes que invirtió en el libro. Esa lógica impecable fue lo único que lo salvó de una tragedia médica.
Hoy en día, ver a Kaji riéndose de esta historia en televisión nacional es súper inspirador, pero también nos tira un balde de agua fría. Detrás de las voces épicas que escuchamos en nuestras series de anime favoritas, hay historias de gente contando las monedas para llegar a fin de mes. La competencia en el doblaje japonés es tan brutal que te empuja a considerar locuras como alimentarte de la flora urbana.
Afortunadamente, el libro regresó a su estante y Kaji logró construir una carrera legendaria sin tener que masticar hierbajos.
ANN
