Los Hikikomori con mas de 60 Años en Japón

Los hikikomori (personas que se aíslan completamente de la sociedad) está mutando en una crisis aterradora. Y no, ya no estamos hablando de adolescentes deprimidos por la escuela; estamos hablando de adultos hechos y derechos que nunca consiguieron un empleo y siguen viviendo del dinero de sus padres.

Los datos más recientes de la organización KHJ son un auténtico balde de agua fría. A través de su última encuesta, revelaron que la edad promedio de los reclusos sociales en Japón se disparó a casi 37 años. Pero agárrate, porque la estadística se pone mucho más turbia. Más del 43 por ciento de estas personas ya superaron la barrera de los 40 años. La imagen clásica del estudiante otaku que se encierra por sufrir bullying quedó en el pasado. Hoy tenemos casos espeluznantes de señores en sus sesentas que todavía son mantenidos por padres que rozan los 90 años de edad. Es una situación insostenible.

Evidentemente, el reloj biológico no perdona. Estos ancianos no van a vivir para siempre, y cuando finalmente fallezcan, sus hijos aislados perderán de golpe su única red de apoyo económico y emocional. Sin experiencia laboral, sin amigos y sin habilidades básicas para sobrevivir en el mundo exterior, el futuro para esta población envejecida pinta color de hormiga. Es un desastre financiero y humano a punto de estallar en las caras del gobierno japonés.

El mayor problema aquí es que la sociedad nipona sigue tratando este fenómeno con un enfoque completamente equivocado. Como menciona Chikako Hibana, directiva de la organización, la mayoría de los programas de ayuda y rehabilitación psicológica están diseñados para jóvenes y adolescentes. A los adultos simplemente los echaron debajo de la alfombra. A esto súmale la estricta cultura japonesa de «los trapos sucios se lavan en casa», donde las familias prefieren esconder el problema y aguantar en silencio antes que pedir ayuda al gobierno por pura vergüenza pública.

Con la población de Japón reduciéndose y envejeciendo a una velocidad alarmante, tener a cientos de miles de adultos funcionales encerrados en sus casas sin aportar a la economía es un golpe letal.

ANN

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