Se informa que la gigantesca plataforma japonesa Shousetsuka ni Narou, el paraíso de los escritores aficionados y principal cuna de las novelas ligeras contemporáneas, acaba de dar un golpe sobre la mesa. A partir del próximo nueve de junio, la administración exigirá de forma obligatoria que todos los autores declaren si utilizaron herramientas de inteligencia artificial para redactar sus obras, además de prohibir estrictamente la publicación de historias cuyo cuerpo de texto haya sido generado por completo mediante una computadora.


Esta drástica decisión no es un simple capricho de los moderadores. El sitio ha implementado un sistema de cuatro categorías muy específicas que los usuarios deberán seleccionar obligatoriamente antes de publicar. Los autores tendrán que indicar si el texto fue creado directamente por un programa, si fue utilizado de forma indirecta como un borrador, si sirvió como asistencia para corregir errores ortográficos o si la obra es cien por ciento humana. La empresa detrás del portal explicó que esta medida busca evitar malentendidos catastróficos cuando una de estas historias llama la atención de las grandes editoriales. Ocultar el uso de estas herramientas tecnológicas podría generar enormes problemas de derechos de autor justo en el momento de firmar contratos para lanzar libros físicos o mangas.
Para dimensionar el verdadero impacto de esta nueva política, basta con mirar el increíble historial de la página. Estamos hablando del sitio web que vio nacer franquicias de talla mundial como Re:Zero, Mushoku Tensei y That Time I Got Reincarnated as a Slime. Con más de doscientas adaptaciones animadas originadas desde sus foros, casi tres millones de usuarios registrados y un inminente programa de apoyo comercial para ayudar a los escritores a contactar con productoras, la plataforma necesita asegurarse de que su inmenso catálogo se mantenga totalmente libre de conflictos legales. Las medidas son tan serias que a partir de septiembre, incluso las novelas antiguas que no actualicen su configuración sobre el uso de la tecnología quedarán bloqueadas y no podrán recibir nuevos capítulos.
Este movimiento marca un precedente importantísimo sobre cómo la industria literaria asiática está reaccionando ante los acelerados avances de la generación de textos automatizados.
ANN
