La plataforma de Fantia da atrás a su Extrema Censura des pues de que los ilustradores se quejaran

Como saben el tema de la censura a creado una auténtica locura, eso es exactamente lo que acaban de vivir miles de artistas independientes en Fantia, la popular plataforma japonesa de micromecenazgo. Tras desatar una funa masiva y poner a toda la comunidad a trabajar horas extra, los directivos metieron un freno de mano histórico y cancelaron sus nuevas políticas de moderación. Pero claro, el desastre ya está hecho.

Vamos a recapitular este caos de proporciones bíblicas. El pasado 19 de mayo, la página anunció con bombo y platillo que se pondría extremadamente estricta con el contenido de la categoría 2D (es decir, tus amadas waifus en anime e ilustraciones). El verdadero golpe bajo fue que la regla no solo aplicaba para los nuevos aportes, sino que era retroactiva. Los creadores tenían que revisar años de archivos para meterles parches digitales pesados o ver su contenido eliminado. Durante más de una semana, la comunidad dejó de producir arte nuevo y se dedicó exclusivamente a cumplir con la chamba de censura para no perder sus cuentas.

Llegamos a la noche del 29 de mayo y, en un comunicado de emergencia, Fantia lanzó una disculpa doble pidiendo por favor que detuvieran las ediciones. Decidieron regresar por completo a los estándares anteriores, que eran mucho más permisivos, dejando a los ilustradores con una mezcla de alivio y una rabia monumental. En los foros de discusión, el sentimiento general es de pura humillación; los creadores sienten que la administración subestima por completo su valioso tiempo y esfuerzo, destruyendo la poca credibilidad que le quedaba al sitio.

Más allá de las horas de vida desperdiciadas, hay un detalle bastante turbio que tiene a los usuarios sudando frío. En el nuevo aviso, la empresa cambió sutilmente su redacción: pasaron de culpar a una «institución relacionada» a admitir abiertamente que están bajo la lupa de una autoridad legal. Todo apunta a que la policía u otra entidad gubernamental japonesa está presionando fuertemente para regular las imágenes eróticas en internet. Este repentino cambio de parecer no es definitivo, sino un alto al fuego temporal mientras negocian los nuevos términos regulatorios bajo la mesa.

Muchos artistas icónicos ya están aplicando el copium y preparando las maletas para mudarse de forma definitiva a otros sitios web de la competencia que no cambien de opinión a la menor provocación.

ANN

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