Se a informado que Takeshi Natsuno, CEO de Kadokawa, no dice que eso sea mentira. Dice que es el síntoma equivocado para diagnosticar el problema real, y que mientras la industria siga mirando ahí, la solución de fondo nunca va a llegar.
Durante una discusión sobre el futuro de la industria de contenidos en Japón celebrada en abril, Natsuno fue directo: Japón tiene demasiados estudios de anime pequeños, y eso es lo que está matando la rentabilidad del sector. Cada compañía pequeña viene con su propio presidente, sus propios ejecutivos, su propio equipo de ventas y su propia administración. Multiplica eso por la cantidad de estudios que existen y el resultado es una industria donde una porción enorme del dinero se va en duplicar funciones que podrían compartirse.
Para ilustrar la escala del problema, Natsuno recurrió a un ejemplo de su propio sector. Kadokawa, siendo una de las editoriales más grandes de Japón, controla apenas el 20% del mercado editorial. El 80% restante está repartido entre decenas de competidores más pequeños. Si esa fragmentación ya es un problema en la industria del libro, en el anime, donde los márgenes son más ajustados y los costos de producción no paran de subir, la situación es considerablemente peor.
La propuesta concreta de Natsuno es la fusión de compañías. Puso un ejemplo sencillo: si Kadokawa se fusionara con otros siete estudios de producción, siete presidentes dejarían de ser necesarios de inmediato. Siete equipos de ventas, siete departamentos administrativos, siete estructuras de overhead que podrían convertirse en una sola más eficiente. No es una idea nueva en otras industrias, pero en el mundo del anime, donde los estudios suelen ser proyectos muy personales de sus fundadores, es una conversación que incomoda.
El CEO también fue claro sobre lo que no quiere: subsidios del gobierno. Su postura es que las políticas públicas deberían crear incentivos para que las fusiones ocurran de forma voluntaria entre privados, no que el Estado llegue a tapar los huecos con dinero. Mencionó modelos como los de los estudios de Hollywood y compañías como EA, donde la parte creativa y la parte de negocios están claramente separadas, permitiendo que los creadores se concentren en hacer contenido sin preocuparse por el capital o la operación comercial. Ese es el modelo al que, en su visión, debería aspirar la industria japonesa.
El trasfondo de todo esto es que la rentabilidad en el anime ya está cayendo, según el propio Natsuno, lo que hace que la reforma estructural sea urgente y no un ejercicio teórico. Su ambición declarada es que la industria del anime llegue a tener un peso económico comparable al sector automotriz japonés, pero para eso primero tiene que dejar de operar como un ecosistema de microempresas compitiendo entre sí con recursos limitados.
Kadokawa Corporation es uno de los gigantes del entretenimiento japonés: editorial, productora de anime, desarrolladora de videojuegos y distribuidora de contenido a nivel global. Entre sus propiedades más conocidas están franquicias como Sword Art Online, Re:Zero, KonoSuba y Oshi no Ko, además de ser la empresa detrás de Elden Ring a través de su subsidiaria FromSoftware. Que su CEO hable de consolidación industrial no es una postura neutral: Kadokawa sería uno de los principales beneficiados, y posiblemente el motor, de cualquier proceso de fusiones en el sector.
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