Una persona a pagado su Boda con tres cartas de Pokémon que tuvo desde su infancia

Cuando una persona quiere escribir un nuevo capitulo en su historia esta dispuesto a hacer un sacrificio por lo cual un británico acaba de pasarse el juego de la vida usando su antigua colección de Pokémon TCG. Resulta que Andrew Braund, un asistente de enseñanza de 37 años, logró financiar absolutamente todos los gastos de su boda vendiendo apenas tres cartas de su infancia que tenía arrumbadas juntando polvo.

La historia es tan increíble que parece bait. Andrew estaba sacando cuentas con su prometida, Rachel Moseley, para ver cómo diablos iban a pagar su boda de verano. El tipo pensó ingenuamente que si vendía toda su colección de niño por partes, igual y sacaba unos 650 dólares para amortiguar el golpe. Pero en un movimiento súper basado, le mostró la carpeta a un amigo coleccionista que casi se va de espaldas al ver lo que tenía. El amigo detectó de inmediato tres cartas del codiciado set Skyridge de 2003.

Las tres joyitas resultaron ser nada menos que versiones de Charizard, y tras ser evaluadas profesionalmente por la certificadora PSA, las mandaron a la casa de subastas Ewbank’s. El resultado fue una completa locura: se vendieron por más de 41,000 dólares en total. Una de ellas, un Charizard holográfico con calificación casi perfecta de nueve, se fue por 21,250 dólares; otra holográfica alcanzó los 16,250 dólares, y una versión reverse-holo sumó 3,500 dólares extra a la cuenta. Cuando Andrew se enteró del valor real, confesó que casi le da un ataque de pánico de la pura impresión. Ahora, la pareja tendrá su boda de ensueño sin deudas, mientras que él decidió guardar sabiamente el resto de sus cartas por si acaso.

Para los que no le saben al «cartón crack», la expansión Skyridge lanzada en 2003 es una especie de santo grial dentro del coleccionismo de la franquicia. Este set es legendario por su tiraje súper limitado y un arte espectacular que ha envejecido como los buenos vinos. Conseguir cartas de esta época en perfectas condiciones y certificadas con grados altos por empresas como PSA (que evalúan desde el desgaste hasta el centrado de la impresión) multiplica su valor de una forma ridícula en el mercado actual, convirtiéndolas en verdaderas inversiones financieras.

ANN

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