Una ves mas la fallecida actriz de voz Miyu Matsuki, quien es aun reconocida por su gran trabajo entre los cuales temeos como Precure y Tamayura. Tras fallecer trágicamente en 2015 por culpa de una condición médica rarísima, su legado acaba de dar un salto espectacular. Acaban de fundar un premio científico oficial en su honor para intentar encontrar una cura.
La historia detrás de su partida es súper dura. Antes de que los doctores supieran qué pasaba, Matsuki vivió un infierno de fatiga crónica y fiebres altísimas durante las madrugadas. Se pasó más de un año entero rebotando entre varios hospitales de Tokio sin que nadie supiera decirle qué demonios tenía. Para cuando finalmente colapsó por problemas respiratorios y le diagnosticaron la infección crónica activa por el virus de Epstein-Barr (CAEBV), ya era demasiado tarde. La famosa seiyuu falleció apenas cuatro meses después.
El problema gigante con las enfermedades raras es que, al ser tan poco comunes, casi no hay presupuesto gubernamental para estudiarlas. Y justo ahí es donde entró el fandom al rescate. Gracias a una brutal campaña de crowdfunding, cientos de fanáticos y colegas de la industria del anime lograron juntar más de 9 millones de yenes. Fue tanto el apoyo económico que los organizadores del primer simposio internacional de esta enfermedad, celebrado recientemente en Tokio, decidieron crear el Premio Miyu Matsuki.
Ojo acá, el objetivo de este dinero no es construir estatuas ni placas conmemorativas para la nostalgia. El premio va directo a financiar los gastos de los jóvenes investigadores que se están rompiendo la cabeza en los laboratorios intentando entender el CAEBV. Básicamente, el cariño que le tenían a la actriz por sus impecables actuaciones ahora está pagando los boletos y viáticos de científicos brillantes para que compartan sus descubrimientos a nivel global.
Incluso Yuko Gibu, actriz de voz y amiga súper íntima de Matsuki, fue entrevistada sobre la noticia. Gibu confesó que aunque le encantaría saber exactamente qué pensaría su amiga de ver su nombre en un premio médico, prefiere guardarse la charla para cuando se vuelvan a encontrar del otro lado. Una respuesta honesta que le pegó justo en el corazón a toda la comunidad.
ANN
