Sabrá el costro de producir cualquier proyecto de Animación se refleja en los costos que estos requieren y las inversiones pero no siempre son retribuirles, la realidad detrás de cámaras es un campo de minas financiero, y Pony Canyon acaba de pisar una de las más grandes. La mítica productora de anime acaba de reportar un desastre económico que tiene sudando frío a sus inversionistas.
Vamos a los números fríos. Su empresa matriz, Fuji Media Holdings, confirmó una pérdida por deterioro de aproximadamente 6.300 millones de yenes. Estamos hablando de casi 40 millones de dólares tirados a la basura. En términos simples, esto significa que el estudio invirtió una fortuna en costos de animación para varios proyectos, esperando recuperar el dinero con streaming y mercancía, pero las cuentas simplemente no cuadraron. El mercado otaku está consumiendo más que nunca, sí, pero producir con calidad top se ha vuelto ridículamente caro.
El gran culpable de este desastre tiene nombre y apellido: el sistema de comités de producción. La idea original sonaba bien, ya que varias empresas se juntan para pagar la serie y dividir el riesgo. El problema es que también dividen las ganancias. Si un anime la rompe, las utilidades se reparten en tantas rebanadas que a productoras como Pony Canyon apenas les tocan las migajas. Y si la serie fracasa, el golpe financiero se lo tragan completito. Es una ruleta rusa donde la casa ya no siempre gana.
Ojo, esto no significa que la empresa vaya a declarar la bancarrota mañana ni que vayan a cancelar todos sus animes en emisión. Pero sí es un frenazo de emergencia. Los directivos ya anunciaron una reestructuración profunda en su forma de aprobar proyectos. Básicamente, se les acabó la paciencia para financiar ideas que no garanticen un retorno masivo. Quieren sanear sus libros de contabilidad ahora mismo para intentar sobrevivir a largo plazo en un entorno súper competitivo.
ANN
