Un Cosplay de Yuji Itadori impartió justicia a un criminal en Singapur

Se a infirmado que un joven de 18 años decidió llevar su cosplay de Yuji Itadori a otro nivel y terminó aplicándole una verdadera expansión de dominio a un sujeto que jamás debió pisar la convención en primer lugar. Todo quedó grabado y el internet ya tiene un nuevo héroe favorito.

Todo este caos ocurrió el fin de semana a las afueras del centro de convenciones Suntec en Singapur, justo donde se celebraba el Doujin Market 2026. La comunidad otaku local ya había hecho su chamba al advertir a los organizadores sobre la inminente llegada de Amos Yee, un sujeto de 27 años con un historial criminal verdaderamente asqueroso. Hablamos de un individuo que cumplió condena en Estados Unidos por delitos relacionados con el abuso infantil antes de ser deportado a su país. Obviamente, el comité del evento le canceló el boleto de inmediato para proteger a las familias y menores asistentes, pero este tipo consumió demasiado copium, pensó que era intocable y decidió presentarse de todos modos en las puertas del recinto.

Fue entonces cuando el protagonista de nuestra historia entró en acción. En una serie de videos que ya son completamente canon en la cultura popular de internet, se puede ver al joven cosplayer de Jujutsu Kaisen moliendo a puñetazos y patadas a Yee mientras este se encogía en el suelo. Fueron tantos golpes que el sujeto literalmente tuvo que pedir esquina hasta que un transeúnte decidió intervenir para separarlos. Al final, el ex convicto se retiró humillado con el labio roto y se puso a llorar en redes sociales quejándose de que no tenía dinero ni siquiera para pagar una revisión médica.

Como era de esperarse tras armar semejante espectáculo, la policía local llegó al lugar y terminó arrestando al joven cosplayer por alteración del orden público. Sin embargo, la funa se concentró únicamente en el agresor infantil, mientras que las redes sociales comenzaron a tratar al chico disfrazado como un héroe absoluto. Y es que ver a un fanático vestido de Itadori repartiendo puñetazos justicieros contra alguien con ese tipo de antecedentes es una ironía poética tan grande que nadie la dejó pasar.

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