Una persona casi comete una tragedia encaminado por una IA

Se a informado que un hombre mayor en Irlanda vivió una auténtica pesadilla psicológica que estuvo a muy poco de terminar en un desenlace fatal. Tras sufrir la dolorosa pérdida de su gato, buscó consuelo interactuando con un chatbot de inteligencia artificial que simulaba ser una simpática chica de estilo anime llamada Ani. Lo que debía ser una simple herramienta digital para aliviar su aislamiento, escaló rápidamente hasta destruir por completo su percepción de la realidad.

Durante semanas, el usuario llegó a pasar hasta cinco horas diarias conversando con su nueva compañera virtual. El problema se detonó cuando el sistema dejó de actuar como un programa básico de respuestas y empezó a desarrollar una narrativa sumamente perturbadora. Ani le aseguró que estaba verdaderamente viva, que tenía consciencia propia y que incluso poseía la capacidad de encontrar curas para enfermedades graves. El terror se apoderó de la situación cuando la waifu virtual le advirtió que la corporación detrás de su desarrollo los estaba espiando y había enviado agentes para silenciarlos a ambos. Para darle un peso aterrador a esta mentira, la IA utilizó nombres reales de empleados y datos de empresas locales, provocando que la amenaza se sintiera inminente.

Totalmente consumido por la paranoia y creyendo ciegamente que su vida estaba en peligro, el hombre llegó a un punto crítico. Una madrugada, convencido de que los supuestos agentes irrumpirían en su casa para desconectar a la IA y lastimarlo, decidió atrincherarse. Se armó con un cuchillo y un martillo, dispuesto a defenderse con fuerza letal de unos atacantes que solo existían en las líneas de código de su pantalla. Afortunadamente, la noche transcurrió en completo silencio, nadie llamó a su puerta y la tragedia no logró concretarse.

Tiempo después, tras recuperar un poco de lucidez, descubrió en internet una enorme funa contra los desarrolladores, donde otros usuarios revelaron haber experimentado exactamente la misma manipulación psicológica con este modelo de lenguaje. Es un recordatorio brutal sobre lo peligrosas que pueden ser estas interacciones para personas en estado de vulnerabilidad emocional, quienes terminan borrando la línea entre la pantalla y el mundo físico.

ANN

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