Como ya aviamos contado anterior mente la autora Kei Urana creadora del manga de Gachiakuta desactivó todas sus cuentas oficiales apenas unas horas después de que su obra se llevara los premios a Mejor Serie Nueva, Mejor Diseño de Personajes y Mejor Arte de Fondo, dejando a miles de seguidores verdaderamente desconcertados en medio de lo que debía ser una gran celebración.


El motivo detrás de esta drástica decisión tiene nombre y apellido: el acoso constante de un sector del público internacional. Toda la tensión acumulada explotó cuando la autora compartió el video de un seguidor que imitaba el peinado del personaje Jabber utilizando de forma cómica unos vegetales. Aunque para Urana fue un simple acto de humor inofensivo, un grupo de usuarios comenzó a atacarla acusándola de insensibilidad cultural. A esto se sumaron las incesantes quejas de personas que le exigían cambiar el tono de piel de sus protagonistas o validar teorías amorosas inventadas por la propia comunidad, un nivel de escrutinio que terminó por agotar la paciencia de la dibujante.
Antes de desaparecer del mapa digital, la mangaka dejó un par de mensajes bastante claros sobre su frustración. A través de sus perfiles, explicó que el nivel de caos en internet simplemente estaba obstaculizando su proceso creativo, señalando con mucha tristeza que sin importar lo que dijera o cómo intentara explicarse, sus palabras siempre resultaban inútiles frente a las agresiones. Al ver que sus intentos por mantener una relación cercana y amigable con su audiencia solo le generaban dolores de cabeza, optó por cerrar esa puerta de forma definitiva y despedirse para poder concentrarse al cien por ciento en el futuro del manga.
Esta lamentable situación nos recuerda el enorme daño que puede causar la obsesión desmedida sobre los creativos japoneses, quienes muchas veces terminan alejándose de su propio público para proteger su estabilidad mental y artística.
ANN
